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Cómo podar el caqui o el kaki


El caqui es un árbol de crecimiento lento pero muy longevo, y es capaz de alcanzar una altura de 10 metros y más. Además de ser una especie productiva, también tiene su propio valor ornamental gracias al hermoso follaje globular y la apariencia de las hojas, que primero son de color verde brillante y luego se vuelven amarillas y rojas en otoño.

El tronco del caqui tiende a ser recto, con corteza de color gris oscuro y grietas irregulares, mientras que las ramas y ramas son bastante frágiles y tienden a romperse en caso de viento y carga excesiva de frutos.

El caqui da fruto en las ramas del año, que proceden de cogollos mixtos, por lo que en la puesta a punto de la poda es necesario tener en cuenta esta peculiaridad y actuar con criterios ligeramente distintos a los válidos para frutas de hueso y frutas de pepita.

Al podar el caqui

Hacia el fin de invierno Se realizan cortes para adelgazar las ramas, útiles para ralear el follaje y permitir una buena iluminación en el interior, precaución importante para limitar la caída de frutos y obtener frutos de buen tamaño.

Cabello iluminar y ventilar también están menos sujetos a los ataques de los insectos escamosos, que prefieren entornos densos y sombreados. Tener que elegir las ramas para conservar para la fructificación, es bueno prefiero los cortos, que son más manejables y tienen menos riesgo de romperse.

En verano en el green se puede actuar eliminando los chupones, las ramas que crecen verticalmente de las ramas, mientras que los chupones de raíz son muy raros en el caqui y por tanto es difícil sacarlos.

Poda de cría

La forma de cultivo más adecuada para el caqui es El jarrón, que se obtiene configurando la poda desde el momento de la siembra. Cuando se planta, el árbol joven parece una rama sin ramas, que debe cortarse a unos 70-80 cm del suelo para estimular la formación de brotes laterales. Para favorecer el crecimiento recto de la varilla, se coloca un poste a su lado a modo de tirante, al que se sujeta con poca fuerza.

En la primavera siguiente se eligen 3 o 4 brotes de los equidistantes, orientados en distintas direcciones en el espacio y mejor formados, y estos se convertirán en las ramas principales del árbol del caqui, mientras que los demás brotes se eliminan por corte. Posteriormente, si las ramas del caqui presentan un ángulo demasiado estrecho con respecto al tronco, se deben ensanchar con retractores o ligaduras, para que queden bien abiertas según lo requiera la conformación del florero.

Al año siguiente, las ramas se cubrirán a su vez de brotes que evolucionarán a ramas, por lo que será útil iniciar algunos cortes ligeros y proceder a la eliminación de los primeros retoños verticales. Estas prácticas deben llevarse a cabo con regularidad incluso en los años siguientes según sea necesario para obtener un hermoso árbol.

Cómo podar: criterios y precauciones.

Además de la peculiaridad de dar frutos en las ramas del año, otra característica a tener en cuenta es que en caqui no hay autopolinización y en ausencia de variedades polinizadoras, la especie da fruto por partenocarpia o sin fertilización. Esto determina un gota de fruta A menudo también abundan las podas que hay que tener en cuenta, dejando una buena carga de cogollos fértiles.

Por esta caída natural, a diferencia de otros árboles frutales para el caqui no sirve aclarar el fruto. Sin embargo, esta excepción no se aplica si existe otra variedad de caqui que permita la fertilización regular de las flores.

El caqui afortunadamente tolera recortes de reforma, que se fabrican en caso de necesidad, porque su madera es bastante resistente a los ataques de hongos.

Si nota un área particularmente desnuda del dosel, puede ser útil entre las operaciones de poda de invierno estimular la vegetación rematando las ramas. Dado que las yemas fértiles se ubican en su porción apical, esto evita la producción de frutos en beneficio del crecimiento vegetativo.

Al igual que con todas las demás especies de frutas, también es útil quitar siempre las ramas muertas y enfermas, para evitar una mayor propagación de la enfermedad a otras partes de la planta. En estos casos siempre vale la pena desinfectar herramientas de corte al pasar de plantas enfermas a plantas sanas. Los cortes siempre deben ser red, nunca gastadas, así que asegúrese de que las hojas de la cizalla estén en buen estado de funcionamiento y afiladas.

Además, como regla general, no debería nunca exagere con la poda, y para esta especie en particular, porque correríamos el riesgo de no tener producción alguna y, en cambio, presenciar una abundante liberación de retoños.

La poda finalmente tiene el propósito de mantener la forma deseada, en este caso un jarrón, y evitar que algunas ramas se eleven demasiado. Esto permite que la fruta se recolecte en su mayor parte del suelo, al menos durante los primeros años.

Vídeo: Cultivo caseiro de Caqui - a série: 1ª poda de formação (Noviembre 2020).