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El ojo de pavo real del olivo


El ojo de pavo real o cicloconio es una de las enfermedades fúngicas más comunes que atacan al olivo, especialmente en zonas de clima mediterráneo. Se caracteriza por unas características manchas circulares en las hojas, llamadas ojos.

Los daños ocasionados pueden ser más o menos graves en relación con las condiciones pedoclimáticas de la zona donde se ubican los olivos.

Las infecciones más significativas se encuentran sobre todo en las zonas planas, donde se producen fenómenos de estancamiento de la humedad. También influye la variedad de olivo elegida, ya que hay variedades que son menos susceptibles que otras.

Cómo reconocer la enfermedad

Los síntomas más evidentes del ojo de pavo real (Spilacea oleaginea) se pueden encontrar en las hojas, donde aparecen manchas circulares de color gris que tienden al verde oscuro, rodeadas de un halo amarillo, llamado "ojos". Las manchas serán más o menos extensas dependiendo del estado vegetativo del hongo.

En relación a la superficie ocupada por el arbusto, la hoja tiende gradualmente a amarillear y caer. El olivo se debilita por esta defoliación, que elimina la superficie de la fotosíntesis de la planta.

Condiciones en las que se produce el ojo de pavo real.

El cicloconio se transmite a través de los conidios, que son la forma reproductiva asexual del hongo que causa la enfermedad. Los insectos y el agua de lluvia transportan los conidios al medio ambiente. Por ello, la presencia de agua en las hojas del olivo es el principal factor de aparición de la infección, ya que favorece la germinación y penetración de los conidios en el interior de las hojas.

Para que se produzca la infección, debe existir un velo de agua en la superficie de la hoja, luego de una precipitación abundante o neblina persistente, con un porcentaje de humedad cercano a la saturación. Las temperaturas óptimas para la infección están entre 18 y 20 ° C. Estas situaciones climáticas son típicas de las zonas del sur, especialmente de los períodos de otoño y primavera, pero también de los períodos invernales más suaves.

Otro aspecto interesante a tener en cuenta en el control de la enfermedad es la falta de posibilidad de provocar infecciones por conidios presentes en las hojas caídas del suelo.

Daño causado por el cicloconio

Se ha mencionado que el daño causado por el hongo afecta principalmente a las hojas. En realidad, para que se produzca una caída significativa en la producción, el ataque ocular del pavo real debe afectar al menos al 30% de las hojas de olivo. Una caída constante de las hojas puede provocar graves desequilibrios hormonales que interfieren con la formación de las flores y, por tanto, provoca una caída importante de la producción de aceitunas.

Técnicas de diagnóstico

En la agricultura ecológica es importante conocer los problemas desde el principio para poder intervenir rápidamente para combatirlos. A continuación, se muestran dos métodos que pueden resultar útiles en el diagnóstico temprano. Es recomendable implementar estas técnicas cuando se presentan las temperaturas y el grado de humedad favorables a la enfermedad.

  • Sumerja una muestra de hoja en una Solución al 5% de hidróxido de sodio o hidróxido de potasiooa una temperatura de 50-60 ° C, durante 3-4 minutos. Si las hojas se han infectado en estas condiciones, aparecerán muescas de ojo de pavo real características.
  • Las infecciones latentes también se pueden visualizar mediante Exposición de hojas de olivo a los rayos UV, que permiten resaltar la fluorescencia producida por las áreas infectadas.

La lucha contra el cicloconio con métodos biológicos.

Prevenir la enfermedad

Para el cultivo ecológico del olivo es fundamental la prevención de la enfermedad, que se implementa con diversas medidas.

  • Uso de variedades resistentes. Hay cultivares menos sensibles al ojo del pavo real, han surgido interesantes indicaciones de estudios realizados en Italia. Cultivares como "Cassanese", "Gentile di Chieti", "Kalinjot", "Kokermadh i Berat", "Leccino" y "Cipressino" parecerían menos susceptibles a esta enfermedad. La susceptibilidad pobre también muestra "Ottobratica", "Zaituna", "Pisciottana", "Cellina di Nardò", "Dolce Agogia".
  • Distancia entre plantas. En el caso de nuevos olivares en zonas donde está presente la enfermedad, es recomendable adoptar sextas anchas, concretamente se recomienda 6 × 6 o incluso 7 × 7. El sexto de la planta ancha de hecho no favorece el estancamiento de la humedad.
  • Poda. Otro método de prevención de enfermedades consiste en realizar podas que favorezcan la aireación y penetración de los rayos del sol en el interior de la copa del árbol y evite tener zonas de sombra, siempre con el fin de desalentar el estancamiento de agua y humedad. En cualquier caso, es recomendable realizar una poda equilibrada, que minimice el fenómeno de alternancia de producción y heridas extensas.
  • Irrigación. En el caso de los olivares de regadío, también conviene prestar atención a la elección del método de riego. Se debe preferir un método que evite mojar el follaje, como el riego por goteo.

Tratamientos biológicos contra el ojo de pavo real

El ojo del pavo real también se contrarresta con la realización de tratamientos, en la agricultura ecológica se suele intervenir con productos cúpricos, en particular con el uso de oxicloruros, que son más eficaces y pueden asociarse a insecticidas. Favorecen la filoptosis, por tanto la eliminación del inóculo. Sin embargo, los tratamientos a base de cobre permanecen en el suelo durante mucho tiempo y, por tanto, no están exentos de consecuencias, por lo que es recomendable realizarlos solo cuando realmente se necesite. Una alternativa más natural es el uso de decocciones de cola de caballo, que se pueden utilizar como preventivo para fortalecer las defensas de la planta, aunque sea una precaución leve, que no tiene la efectividad de un tratamiento.

Para planificar cuándo realizar los tratamientos en el olivo, es necesario tener en cuenta que las infecciones primaverales tienen un período de incubación más prolongado (2-3 meses) que las otoñales. En verano es posible diagnosticar la presencia de infecciones antes de su manifestación evidente en las hojas con el método de "diagnóstico precoz", ilustrado anteriormente.

Las infecciones de otoño, en cambio, se manifiestan en poco tiempo, generalmente de 15 a 20 días y se caracterizan por manchas más pequeñas, que también afectan a las hojas jóvenes.

El control de la enfermedad debe realizarse en función del grado de infección que se encuentre en el olivar a fines del invierno. Si el olivar tiene un alto porcentaje de hojas infectadas, se debe realizar una intervención antes del reinicio vegetativo. Posteriormente, antes de la floración, en la formación de los primeros 3-4 nudos foliares, se debe realizar una segunda intervención para proteger la vegetación recién formada y desvitalizar las conidias presentes en las hojas.

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