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Enfermedades del núcleo


Se sabe que las avellanas son beneficiosas para la salud: son muy ricas en vitamina E, que nuestro organismo necesita a diario, en sales minerales como magnesio y manganeso y en ácidos grasos insaturados que previenen el llamado colesterol "malo". Eso sí, debes tener un consumo moderado de avellanas, dado su contenido en lípidos, de lo contrario adiós a la línea.

Si bien el cultivo profesional de la avellana se concentra sobre todo en unas pocas regiones, en nuestro país hay plantas espontáneas y cultivadas por todas partes. De hecho, es un cultivo bastante simple con un potencial de ingresos interesante, pero para poder cosechar buenas cantidades de avellanas cualitativamente satisfactorias, es necesario saber cómo proteger las plantas de posibles adversidades.

Afortunadamente, la avellana sigue siendo una especie bastante rústica en sí misma y, por tanto, también apta para el cultivo ecológico: no es necesario utilizar productos químicos para mantener la avellana sana.

Las principales adversidades por las que puede verse afectado el avellano son de carácter animal, especialmente insectos que dañan los cogollos, frutos y la vegetación en su conjunto. Las enfermedades criptogámicas, en cambio, son menos incisivas, excepto en aquellos años con tendencias climáticas algo anómalas, como el calor húmedo excesivo y las lluvias persistentes durante la primavera. En estos casos, pueden surgir enfermedades fúngicas que dañen los brotes, el sistema radicular y los tallos. Veamos cuáles son las enfermedades más frecuentes y con qué remedios permitidos en la agricultura ecológica podemos erradicarlas.

No obstante, recuerda que podar las plantas de forma equilibrada es, como siempre, una buena medida preventiva frente a la aparición de enfermedades. La avellana es un arbusto que produce muchos chupones y por tanto tiende a convertirse en un arbusto intrincado, para favorecer la circulación del aire dentro del follaje, útil para evitar la aparición de enfermedades fúngicas, es importante mantenerlo regulado.

Peso muerto dolorido

Es una enfermedad causada por el hongo Cytospora corjlicola que se encuentra sobre todo en los viejos avellanos manejados con mecanización, porque se ve favorecido por las lesiones de la madera provocadas por la maquinaria. Los primeros síntomas de esta patología son visibles como manchas de color marrón rojizo en los tallos, debajo de las cuales los tejidos leñosos se necrosan hasta que la parte infectada está completamente seca. Durante el verano, podemos notar enrojecimiento en las ramas, provocado por las inoculaciones infecciosas del dolor amortiguador, que debe eliminarse con una poda curativa. En caso de manifestación severa de esta patología podemos tratar las plantas con productos cúpricos, teniendo en cuenta las indicaciones que se dan en las etiquetas del producto comercial adquirido. Pero en la agricultura ecológica, también puedes probar un tratamiento con una solución hidroalcohólica de propóleo más ecológica.

Gleosporiosis

El hongo Piggotia coryli es la principal adversidad criptogámica en los avellanos del Piamonte, pero puede causar daños graves solo en años muy húmedos y lluviosos, especialmente en las posiciones del fondo del valle donde hay un estancamiento de la humedad. La enfermedad de gleosporiosis ocurre dos veces al año. La primera vez en primavera, a cargo de las yemas que se doran y se secan, y en ocasiones también de las ramitas terminales. La segunda ocurre a finales del verano y afecta a las hojas, sobre las que se forman manchas necróticas circulares. El momento más grave es el primero, porque podría comprometer la formación de la corona. En las zonas donde se encuentra esta enfermedad, puede ser útil un tratamiento otoño-invierno con productos a base de cobre, prestando siempre atención a no exceder las dosis permitidas.

Moho polvoriento

En el núcleo se presenta mildiú polvoriento o mal blanco en el envés de las hojas, con la típica eflorescencia blanca polvorienta, mientras que en correspondencia con estos en el lado superior se observan manchas amarillentas. Afortunadamente, la patología casi nunca es grave, ya que suele aparecer a finales de verano o principios de otoño, con una caída temprana de las hojas como consecuencia. Puede ser útil rastrillar todas estas hojas del dosel inferior de una planta particularmente atacada, para no provocar que la infección vuelva a aparecer el año siguiente. Si la enfermedad se presentara en pleno verano, sería necesario intervenir rociando las plantas con bicarbonato de sodio diluido en agua o incluso con productos a base de azufre, el clásico antioidico permitido en la agricultura ecológica.

Raíz podrida

Armillaria mellea es un hongo que encuentra condiciones ideales en suelos muy sujetos al estancamiento hídrico, en el que provoca la pudrición del sistema radicular de las piedras. Las plantas con raíces así comprometidas por la enfermedad comienzan a mostrar un follaje atrofiado, de poco vigor e incluso pueden secarse. Inicialmente en las áreas subcorticales de la raíz se pueden ver las formaciones del hongo, de un color blanco-crema, pero posteriormente los órganos fúngicos también se notan externamente. La mejor prevención de este problema es garantizar un buen drenaje en el suelo, generalmente los avellanos montañosos no son muy propensos a esta patología.

Enfermedades bacterianas

La piedra también puede ser dañada por Xantomonas camprestris, una bacteria que provoca la sequedad de los brotes, precedida por su curvatura hacia abajo y la formación de algunas manchas típicas. También en este caso es recomendable eliminar rápidamente las partes de la planta afectadas y posiblemente realizar un tratamiento con un producto a base de cobre.

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