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Enfermedades de la remolacha: costas y hierbas.


Entre las hortalizas más frondosas que se cultivan en las huertas destacan la remolacha, subdividida en remolacha de la costa y remolacha, esta última también llamada hierba. Junto con la espinaca y la remolacha forman parte de la familia botánica de las Chenopodiacee y son hortalizas bastante sencillas de cultivar y muy versátiles en la cocina.

En teoría, las remolachas se pueden sembrar o trasplantar en el jardín durante un período muy largo, que va desde el primer calor de la primavera hasta el final del verano. Por tanto, la cosecha de estas hortalizas puede estar bien escalonada y distribuida en el tiempo, razón por la cual también están tan extendidas en los huertos familiares.

Recolectar hojas de remolacha hermosas y saludables es, por lo tanto, el sueño de muchos cultivadores de jardines, pero desafortunadamente estas plantas no solo están amenazadas por caracoles y otros insectos: pueden surgir algunas enfermedades en estas especies que causan su declive y deterioro cualitativo.

Cómo prevenir enfermedades

Generalmente, las enfermedades fúngicas o criptogámicas de las plantas se ven favorecidas por la humedad y el calor, en ocasiones es inevitable que algunas plantas se enfermen. Sin embargo, existen algunas medidas de precaución que permiten limitar la ocurrencia de este tipo de problemas en el cultivo de costas y hierbas, y son muy importantes en el huerto orgánico. Veamos juntos cuáles son las precauciones más importantes para la prevención.

  • Regar sobre el suelo y no sobre la hoja. Al regar, el agua no debe distribuirse sobre el follaje sino solo en el suelo. La solución ideal es instalar un sistema de riego por goteo que suministre agua lenta y directamente al suelo, sin tocar las plantas.
  • La rotación de cultivos. Otro buen consejo es respetar un esquema de rotación de cultivos que prevea no repetir la siembra de remolacha de forma consecutiva, sino dejar pasar al menos 3 ciclos de otros cultivos antes de volver a cultivarlos en el mismo espacio. Además de la remolacha, es necesario evitar la repetición de otras plantas de la familia de las quenopodiaceas, como la remolacha y la espinaca.
  • No fertilices demasiado. La fertilización excesiva puede causar problemas a la planta, esto se aplica a los fertilizantes líquidos pero también a algunos fertilizantes típicos del huerto orgánico. El estiércol, suelto o en gránulos, en grandes dosis provoca una concentración excesiva de nitrógeno en el suelo y los tejidos vegetales. Las remolachas en particular son muy propensas a la acumulación de nitrógeno en los tejidos, que pierden turgencia y son menos resistentes a enfermedades y picaduras de pulgones. Además, la acumulación de nitrógeno también significa un vegetal que no es saludable para el organismo, ya que los nitritos en dosis excesivas son tóxicos.
  • Uso de macerados vegetales. Pulverizar regularmente sobre remolacha macerada con acción fortalecedora ayuda mucho en la prevención. En esto es muy útil el de la cola de caballo, una planta que contiene mucho silicio y para ello favorece la resistencia de las células vegetales al micelio fúngico.
  • Retire las hojas enfermas. Si hay problemas en el jardín, siempre es importante eliminar las partes dañadas por las patologías y si es necesario también toda la planta. Esto es para detener la propagación del problema.
  • Renovar las plantas. La recolección de remolacha en jardines de aficionados a menudo se realiza cortando solo las hojas exteriores para permitir nuevos crecimientos a las plantas. Esta técnica es ciertamente positiva porque permite maximizar la producción del cultivo, sin embargo con el tiempo las plantas envejecen y tienden a enfermarse con mayor probabilidad. Por lo tanto, es necesario considerar la opción de cosechar directamente toda la cepa de remolacha, limpiar el suelo y realizar una nueva siembra o trasplantar remolacha en otros macizos de flores. Esto le permite tener siempre plantas jóvenes, con menos aptitud para enfermarse.

Las principales enfermedades de las costas y las hierbas.

Dadas estas premisas sobre la prevención, ahora vemos una a una cuáles son las principales patologías que pueden afectar a la remolacha y con qué métodos ecológicos conviene intervenir para combatirlas.

Tizón de la remolacha

Podemos encontrar cepas de esta enfermedad en muchas plantas de jardín, lamentablemente también la remolacha no es una excepción. El hongo del mildiú velloso determina la aparición de áreas amarillentas o rojizas en la parte superior de las hojas y de un moho de fieltro en la inferior. El mildiú velloso se presenta principalmente en las hojas de la roseta central, lo que hace que se sequen. Es más probable que esta patología afecte a los cultivos de primavera y otoño porque la temperatura ideal para el hongo es de 10 ° C y se ralentiza significativamente cuando supera los 20 ° C.

En cultivos orgánicos profesionales las plantas pueden ser tratadas con productos cúpricos, respetando escrupulosamente las dosis y métodos de uso indicados en el envase. Los productos a base de cobre, con las mismas precauciones de uso, son válidos para todas las demás enfermedades fúngicas enumeradas a continuación y en años muy húmedos también se recomiendan en jardines de aficionados.

Cercosporiosi

Probablemente sea la enfermedad más común de la acelga y la remolacha y puede afectar todas las partes verdes. Aparece a partir de mediados de junio y se manifiesta inicialmente con muescas redondeadas muy diminutas, que en poco tiempo se ensanchan convirtiéndose en manchas circulares bordeadas por halo. Finalmente, las manchas convergen dando lugar a zonas necróticas que pueden provocar el secado completo de la hoja. Hacia el final del verano, especialmente en presencia de alta humedad, la cercosporiosis ocurre con mayor severidad en hierbas y costas. El patógeno sobrevive tranquilamente en los residuos de los cultivos, por lo que es una buena idea sacarlos de los macizos de flores para colocarlos en la pila de abono.

Óxido de acelga

Esta es una enfermedad más rara, que se manifiesta con pústulas polvorientas de color amarillo anaranjado, especialmente hacia el final del verano. También en este caso procedemos a la eliminación de todas las partes dañadas y posiblemente con tratamientos.

Mal vinificado de acelgas

Es una patología que se encuentra en suelos muy húmedos y en periodos lluviosos. La raíz principal está cubierta con una feltrosidad color vino, de ahí el nombre de mal vinato. La importancia de promover el drenaje del suelo cultivando en macizos de flores elevados es clara, especialmente en suelos donde la textura del suelo es muy arcillosa.

Virosis: amarillo y mosaico de acelgas

Las enfermedades causadas por virus no se pueden erradicar con productos cúpricos u otros fungicidas, solo se pueden prevenir mejor adoptando las siguientes medidas:

  • defender las plantas de los pulgones, que son los principales vectores de virus;
  • arrancar las plantas infectadas y eliminarlas sin ponerlas en el compost;
  • desinfectar los cuchillos con los que cortamos las plantas enfermas antes de utilizarlas para las sanas.

Los virus que afectan a la remolacha son varias cepas responsables de la "Amarillento", Cuyos síntomas son reconocibles como una coloración amarillenta que comienza en el ápice de las hojas exteriores y luego se extiende al resto de hojas, que adquieren tonalidades que tienden al naranja. Otro virus es el de "mosaico de remolacha”, Que se manifiesta con ramas foliares engrosadas y onduladas y con el aclaramiento de las nervaduras de las hojas jóvenes y pequeñas areolas de color pálido alternando con otras de color regular.

Bacteriosis

La bacteria Pseudomonas syringae es responsable del "ennegrecimiento vascular", un proceso de pudrición con ennegrecimiento de los tejidos internos de la costilla de la hoja, que en ocasiones llega al cuello y la raíz. Las plantas afectadas deben ser erradicadas y las sospechosas pueden tratarse con productos cúpricos.

Vídeo: Cosechando Betabel - Remolacha Del Huerto cultivo remolacha plantar betabel (Noviembre 2020).