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Sembrar espinacas en el jardín.


La espinaca (spinacia oleracea) es un cultivo realmente útil para sembrar en el huerto, ya que se satisfacen con posiciones parcialmente sombreadas y tienen un período de cultivo muy largo: pueden poblar macizos de flores en varias épocas del año, a partir de la primavera, hasta el invierno, soportando muy bien las heladas.

La planta se convierte en semilla al final de su ciclo de cultivo, pero cuando se mantiene en el jardín para obtener las verduras se cosecha antes de que forme la flor. Si desea obtener las semillas de espinaca, debe dejar que forme los tallos del centro de la cabeza y se produce la polinización. En clima muy caluroso, la espinaca sufre y tiende a acelerar el batido.

Vale la pena investigar el período y la forma correctos de sembrar esta planta hortícola, para que aprenda a hacerlo y comience a cultivar espinacas de la manera correcta.

El momento adecuado para sembrar espinacas.

La espinaca es una verdura con un período de siembra increíblemente largo, ya que resiste muy bien el frío. Germina con temperaturas de 12 grados y está bien cuando el termómetro marca 15, tiene un ciclo bastante rápido, llegando a cosechar en tan solo 45 o 60 días desde la siembra. Por estas características, lo ideal es sembrar espinacas en primavera, con el objetivo de cosechar antes del verano, o sembrarlas después del calor del verano para una cosecha de otoño o invierno.

Los meses más adecuados para la siembra son, por tanto, marzo, abril y mayo, luego agosto, septiembre y octubre. Donde el clima lo permite, también se puede cultivar en febrero y noviembre, mientras que en áreas frescas incluso en junio y julio.

En que luna se siembran

Dado que la espinaca es una verdura de hoja que se debe cosechar antes de batirla hasta convertirla en semilla, teóricamente debería sembrarse en luna menguante, esto debería retrasar la formación de flores y semillas, con una ventaja para las hojas.

El hecho de seguir a la luna en la siembra es una tradición consolidada en la agricultura desde hace siglos, pero no tiene evidencia científica, por lo que todos pueden decidir si seguir las fases lunares o sembrar espinacas sin mirar a la luna.

Como sembrar

La semilla de espinaca no es grande pero tampoco pequeña, es una bola que se puede colocar fácilmente individualmente. Un gramo de semilla puede contener alrededor de cien semillas.

Teóricamente, las espinacas se pueden colocar tanto en semilleros como en campo abierto, pero en general se prefiere la siembra directa, lo que ahorra mucho tiempo, ya que no se requiere especial atención para reparar las plántulas de las noches frías.

La operación de siembra comienza con la preparación del suelo, que detallaremos más adelante. Para acomodar las semillas hay que nivelarlo bien y afinarlo con un azadón y un rastrillo. Sobre el semillero vamos a trazar los surcos, la semilla debe tener unos 1,5 cm de profundidad, por lo que un trazo superficial es suficiente. Luego colocamos las semillas en el surco a la distancia adecuada, podemos ayudarnos con una hoja de papel doblada por la mitad, y luego cerramos compactando la tierra sobre las semillas presionándola con nuestras manos.

Una vez finalizada la siembra es necesario regar, operación que se repetirá constantemente hasta que las plantas estén bien formadas.

Planta sexta indicada

Para poner espinacas en el jardín, recomiendo mantener distancias de al menos 15/20 cm entre cada planta y 40/50 cm entre cada hilera.

Sembrar directamente en el campo es mejor poner algunas semillas más (siembre cada 5/8 cm) y luego aclarar en un momento posterior, de esta manera, incluso si algunas semillas no germinan o son devoradas por pájaros e insectos, no se crean agujeros en la parcela. .

Preparación del suelo

Demos un paso atrás y veamos cómo tenemos que preparar la tierra que luego albergará las semillas de espinaca. El suelo adecuado para este cultivo debe tener las siguientes características.

  • Buen drenaje. El agua estancada puede crear problemas de enfermedades fúngicas, por ello es necesario trabajar el suelo en profundidad, evitando que con las lluvias se creen estanques de agua en el campo.
  • Ph superior a 6,5. Verificar el valor de pH del suelo puede ser una buena precaución antes de comenzar a cultivar espinacas.
  • Fertilización moderada. Las espinacas se sacian con poco fertilizante, también pueden aprovechar la fertilidad residual de cualquier cultivo anterior.
  • Sin exceso de nitrógeno. La espinaca puede acumular nitrógeno en las hojas, formando nitratos que son tóxicos. Por este motivo es importante no sobrepasar el aporte de nitrógeno, incluso fertilizaciones naturales como las que se realizan con estiércol en pellets pueden, si son excesivas, aportar demasiado nitrógeno.
  • No demasiado sol. Dado que este cultivo sufre un calor excesivo y demasiado sol, es necesario elegir zonas de sombra parcial para mantenerlas durante el verano, o preparar mallas de sombra.

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